Crimen: Confirman que el peón rural fue degollado

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La autopsia del peón rural asesinado el domingo en la Estancia “La Delmira” determinó que su cuerpo solo presentaba una sola puñalada, pero de tal magnitud que le atravesó el cuello y le seccionó la arteria carótida, lo que hizo que Ángel Carrasco se desangrara y expirara en pocos minutos. Por otro lado la única detenida por su crimen se declaró autora de homicidio, imputación que también le hizo su pareja.

En el marco de las investigaciones por el asesinato de Ángel Carrasco -trabajador rural- de 60 años, a quien apodaban “Cococho”, se conoció que Andrea Noaco, de 49 continúa detenida, incomunicada y a disposición del juez de instrucción Mario Albarrán, ya que se declaró autora de homicidio, imputación que también le hizo su pareja y propietario de la estancia, José Lavered, quien por el momento no está judicialmente comprometido.

Sin embargo, este hecho de sangre tiene numerosas y confusas aristas que efectivos policiales de la División Delitos Complejos y Narcotráfico están procurando dilucidar en razón que existen antecedentes de violencia que tuvieron como protagonistas a la víctima y a su patrón.

En principio vale recordar que personal de la División Delitos Complejos tomó conocimiento del suceso cuando en los primeros minutos del lunes se presentó en esa dependencia al estanciero Laveré, de aproximadamente 62 años, el cual informó que su mujer había ultimado de una puñalada a un peón.

Habría aducido que en reiteradas ocasiones “Cococho” tuvo actitudes agresivas e incluso que en cierta oportunidad decidió despedirlo, pero luego lo reincorporó.

No obstante, acerca de los motivos del desenlace fatal, ocurrido varias horas antes, solo dijo que él estaba en otra dependencia del casco de la estancia cuando se produjo el incidente entre el peón y la mujer.

Cuando una comisión de la mencionada repartición acudió al lugar, encontró el cuerpo del occiso en el suelo, dentro de la casa principal del casco de la estancia, en el espacio que separa el hall de entrada con la cocina, en medio de un gran charco de sangre, aunque no había indicios desorden que pudieran inferir una pelea en esa ambiente.

Más tarde se hizo presente personal de la División Criminalista quien realizó un minucioso peritaje y secuestró algunos elementos relacionados con el hecho, entre ellos un filoso cuchillo con manchas de sangre.

En tanto, la camioneta Ford Ranger de color roja con la que llegó el estanciero a la División Delitos Complejos, fue incautada por disposición judicial y al ser inspeccionada se hallaron varios proyectiles, pero ningún arma de fuego. (Fuente: La Vanguardia del Sur)