Caso Romina Barria: Emoción violenta para justificar el Femicidio

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El Dr. Joaquín Cabral expuso en su fallo porque no compartió los argumentos de la defensa de Jorge Huenumil cuando pretendieron instalar el atenuante de la emoción violenta, y  cuáles fueron los aspectos que analizó para condenar a Huenumil a la pena de prisión perpetua.

El 8  de marzo -Día Internacional de la Mujer- Jorge Huenumil fue juzgado y condenado por los integrantes de la Cámara Oral de Río Gallegos, a la pena de prisión perpetua por el delito de: “Homicidio doblemente agravado por el vínculo y violencia de género” (art. 80 inc. 1 y 11 C.P).

Pasa En Santa Cruz tuvo acceso a los fundamentos del fallo en el cual el juez Joaquín Cabral y presidente de la Cámara Oral de Río Gallegos, analizó varios aspectos entre ellos: la motivación delictiva, la acción material delictiva, y explicó porque no compartió los argumentos de la defensa de Huenumil cuando pretendieron instalar el atenuante de la emoción violenta, también hizo un análisis de la confesión que realizó el acusado, en búsqueda de un juicio abreviado.

Fundamentos

La mañana del 8 de marzo, la defensa de Jorge Huenumil intentó que el juicio por el femicidio de Romina Barria sea abreviado, pero para ello su pupilo debía dar una confesión lisa y llana del hecho, algo que no sucedió.

En su fallo Cabral sostuvo que la confesión es una expresión voluntaria y consciente de una persona mediante la cual reconoce ante el órgano judicial haber participado en un hecho delictivo; y su alcance legal, dentro del proceso, siempre estará sujeto a la valoración que se haga teniendo en cuenta: la presunción de veracidad, la verosimilitud de lo confesado, la coherencia y espontaneidad de lo declarado y la coincidencia con otros elementos de prueba, dado a que la sola confesión no basta para resolver la situación procesal del imputado, es necesario que en su narración reconozca y cuente con el armazón probatorio necesario para procurar su confirmación.

En este caso en particular, luego de un trabajoso interrogatorio, Huenumil solo reconoció haber dado muerte a Romina Barría el 4 de octubre del 2016, antes de las 09:50 horas, en el interior del domicilio sito en Barrio San Benito Manzana 65, Lote 2, intersección de las calles 1 y 10; sin embargo, aseguró en su declaración que el incendio provocado no fue intencional sino accidental ya que al lado del sofá donde se encontraba el cuerpo de Romina había una vela aromática encendida y alrededor solventes y pintura, agregando que apenas se despertó su hija se fue del lugar con el vehículo Fiat Palio, que según sus dichos era de ambos.

Si bien la confesión, en su parcialidad, para Cabral permitió esclarecer solo el homicidio con arma blanca, lo cierto es que al no referirse el imputado a la autoría del incendio, cuya intencionalidad se encuentra acreditada mediante las pericias química y bomberil que obran en la causa, impidió que se pudiera transitar el juicio abreviado.

Para sostener esta postura Cabral tuvo en cuenta el informe químico que determinó que en los restos pétreos -trozos de cerámico- y material carbonizado se encontró etanol, compuesto químico obtenido a partir de la fermentación de los azúcares que puede utilizarse como combustible, solo, o bien mezclado en cantidades variadas con gasolina –alconafta-. En condiciones normales de temperatura y presión, es inflamable e incoloro.

En tanto el informe técnico determinó que el incendio fue originado de manera intencional, descartando la accidentalidad, hallándose un solo foco ígneo de origen situado en el sillón orientado hacia la cabecera del óbito, torso, extremidades superiores y cara de la víctima.

En este sentido Cabral entendió que el siniestro fue doloso y desestimó cualquier posible participación de una contingencia accidental, dentro de la modalidad atribuida para la materialización del hecho, solo bastó con la aplicación de algún elemento de ignición -fósforo, encendedor, vela, etc-, previo el posible rociamiento de un líquido acelerante como puede ser nafta, kerosene, alcohol, etc, en el lugar sindicado como punto de origen del incendio.

Pero además expuso que el siniestro fue provocado de manera intencional por parte de Huenumil y la determinación de su autoría, así lo confirmó la pericia realizada sobre la camiseta de la selección argentina de fútbol -de Huenumil- la que presentaba cierto grado de derretimiento en uno de su extremos y la zapatilla Merrel, color gris con verde, derecha, evidenciaba manchas rojizas sospechosas en la zona intermedia entre la punta y los cordones, como así también sobre el lateral derecho; y en la zona de la punta, más precisamente, sobre el flanco derecho se visualizó una zona erosionada con restos carbonosos y signos de derretimiento.

Estos datos fueron objetivos para Cabral porque demostraron que Huenumil quien reconoció haber dado muerte a Romina y haber salido de la vivienda junto con su pequeña hija y emprender viaje sin rumbo, -según sus dichos-, en el vehículo secuestrado; fue quien prendió fuego el sillón donde yacía sin vida Romina, conforme lo determinó la médica forense, para posteriormente retirarse del lugar.

Aspectos analizados

A partir de la confesión de Huenumil, Cabral analizó varios aspectos entre ellos la motivación delictiva del imputado, y expuso que es la expresión dinámica del comportamiento que comprende factores y determinantes internos que incitan a una acción, agregando que cuando se habla de motivación delictiva se acepta la existencia previa de la ideación, es decir, la idea a planificar y posteriormente ejecutar una determinada acción o conducta típica.

En este caso en particular y como generalmente ocurre en los crímenes pasionales, Cabral manifestó que la ideación de una conducta homicida no se evidencia de manera clara durante la historia de la investigación, puesto que la misma hasta el momento en que se desata la agresión siempre estuvo condicionada y oculta detrás de la posibilidad de recomponer la pareja; ahora bien, cuando la ruptura se presentó como definitiva y el agresor advirtió, al mirar el chat en el celular de Romina, que ella mantenía una posible relación con otro hombre; apareció repentinamente el sentimiento de pertenencia exclusiva y posesión absoluta y con él la idea y motivación de terminar con la vida de quien ya no iba a ser suya ni de nadie, agregando que el desencadenante emocional fue la separación de la pareja decidida por la víctima y no aceptada por Huenumil pese a haber intentado persuadirla y convencerla a través de amenazas de suicidio y abandono de su persona con el solo objeto de causar impacto en el sentimiento de la mujer.

Para llegar a esta conclusión el Tribunal, se basó en los testimonios de testigos, como el de los compañeros de trabajo tanto de Romina como de Huenumil, quienes dieron cuenta de la insistencia del imputado para volver a retomar la relación y de todas las manipulaciones que intentó para conmover a la víctima.

Otro de los testimonios considerados fue el de María –amiga de Romina- quien manifestó que sabía que ella y Huenumil estaban separados porque se lo contó en una oportunidad que fueron al cine y a partir de ese momento la notaba feliz, con paz; y agregó que antes entre ellos hubo otras separaciones pero que esa era la definitiva, a raíz de esto Marcelo estaba como “loco”, la llamaba y le mandaba mensajes todo el tiempo pidiéndole perdón por su egoísmo, y le manifestaba su deseo de casarse y formar una familia, pero como Romina no le contestaba, entonces, él le enviaba mensajes diciendo que se iba a matar.

Otro de los testimonios fue el de Jorge quien expresó que unos días antes del hecho, Romina le comentó que había hecho una exposición para que Huenumil se fuera de la casa que ambos compartían, pero de igual modo estaba preocupada por él, porque éste le había mandado mensajes de que si ella lo dejaba se iba a suicidar.

Por otro lado las testigos Silvana y María afirmaron que Marcelo le enviaba mensajes a Romina diciéndole que se iba a matar si ella no volvía con él. Asimismo, Ricardo, testigo, manifestó que Romina lo llamó para comentarle que se había separado y que Jorge había estado durmiendo en las plazas de la ciudad y que le había mandado mensajes aduciendo tener intenciones de quitarse la vida.

Para el presidente de la Cámara Oral estos testimonios dejaron en evidencia los intentos por parte del Huenumil de conmover y convencer mediante manipulaciones emocionales a Romina para que reanude la relación y al no haber logrado su objetivo y estar próximo a la desvinculación definitiva, frente a la posibilidad de que la víctima tuviera otra pareja, atentó contra su vida.

Momentos previos a la consumación delictiva

Otro aspecto que analizó Cabral fueron los momentos previos a la consumación delictiva, acción que quedó demostrado con los dichos de Blanca, abuela de Romina, que Huenumil se encontraba presente en la vivienda habitada por su nieta el 3 de octubre de 2016 por la noche, justamente ese día entre las 21:00 y 22:00 hs, mediante una conversación telefónica le preguntó a Romina quien estaba en la casa porque se escuchaba que Giuliana se reía y ella le contestó que Marcelo estaba jugando con ella.

Esta declaración es compatible con lo declarado por Silvana –prima de Romina-, cuando expresó que le llamó la atención ver las luces de la casa prendidas al pasar por afuera a las 21:00 horas, estando todo tranquilo incluso a las 06:45 horas del día siguiente, entendiendo que esta circunstancia de oportunidad hizo que el agresor tuviera disposición y manejo de la realidad al permanecer en la casa donde habitaba su ex pareja y su hija menor, con la excusa de visitar a la niña y despedirse de ella dado que pensaban irse a Villa La Angostura; sin embargo y las pruebas testimoniales referenciadas determinaron su obsesión por volver a formar la pareja era en realidad el verdadero motivo de la permanencia en el domicilio, a tal punto, que el mismo Huenumil reconoció en su indagatoria que comenzaron a discutir y ella era como si lo ignorara, estaba manipulando su celular y se reía; según sus dichos, esa actitud fue la que desató la agresión mortal, más aún, cuando constató que la joven estaba chateando con un hombre.

Acción material delictiva

Respecto a la acción material delictiva, Cabral expuso que la actitud violenta desplegada por Huenumil consistió en agredir a Romina mediante un arma blanca con la que le produjo doce heridas, determinando la autopsia practicada que la muerte se produjo por shock hipovolémico provocado por lesión de la carótida derecha por el uso de arma blanca, lo que produjo un sangrado profuso hacia el exterior y un sangrado en cavidad pleural derecha de 200 cc. El fallecimiento se produjo previo al incendio de la vivienda ya que no se encontraron rastros de hollín en el interior de la vía aérea. La víctima no respiraba mientras se producía el incendio.

Además se basó en los informes de autopsia, en el cual la médica forense realizó la descripción pormenorizada de las doce heridas que presentaba el cadáver y detalló que “La causa del fallecimiento fue debido a shock hipovolémico por herida de arma blanca en cuello, con sección completa de arteria carótida derecha. Esta lesión produjo un gran sangrado hacia el exterior, y un moderado sangrado en la cavidad pleural derecha afectada. La herida de arma blanca asimismo comprometió la tráquea, en 4 cm de su circunferencia del lado derecho anterior. La palidez generalizada y extrema de los órganos internos y la ausencia de sangre en cavidades cardíacas y grandes vasos, son indicativos de shock hipovolémico. La sobrevida que se presenta en las lesiones de grandes vasos sanguíneos, son en general de muy poco minutos. Posteriormente a su fallecimiento, se produjo incendio de la vivienda.

Por su parte, el médico forense Francisco Echandi, certificó en su informe que Huenumil presentó a la hora del examen “escoriaciones múltiples localizadas en la hemicara derecha en la rama horizontal de la hemimandíbula derecha, subpalpebral inferior derecha y en la región malar derecha, excoriaciones lineales en la región interna del codo derecho, y que las lesiones apuntadas son figuradas y que remedan sobre la piel el elemento agresor, en este caso, las excoriaciones son debidas a las producidas por el traumatismo causado por las uñas.

Con los informes de los especialistas para Cabral quedó claro que durante el ataque desplegado por Huenumil existió por parte de la víctima intentos por detenerlo, prueba de ello son las lesiones que presentó el imputado en su rostro; no pudiendo evitar el desenlace que finalmente culminó con su muerte por arma blanca, para luego prender fuego el sillón donde yacía el cuerpo sin vida Romina; y después emprender la fuga en el vehículo de la víctima conjuntamente con la hija menor de ambos siendo detenido por personal policial en la ciudad de Comandante Luis Piedrabuena, donde se procedió al secuestro del rodado.

Emoción violenta

En cuanto a lo manifestado por la defensa de que Huenumil actuó bajo emoción violenta, Cabral consideró que de acuerdo a los parámetros conceptuales de la psicología forense, cuando la emoción llega a alterar el equilibrio psíquico y la conducta debe calificarse como violenta, existe previamente un episodio afectivo que da lugar a una respuesta psicomotora producto de una inhibición de las funciones psíquicas superiores; en este estado, las alteraciones resultan insuficientes como para determinar la inconsciencia que conduciría a establecer la inimputabilidad del sujeto, aunque puede ocurrir que su memoria presente trastornos trascendentes como falta de nitidez y lagunas en el recuerdo; evidenciándose una mayor tendencia al automatismo y a las conductas impulsivas frente al estímulo disparador; de allí, que la ley penal la considere un atenuante de la figura básica del homicidio dado que el sujeto pierde el pleno dominio de su capacidad reflexiva y ve disminuido, aunque no anulado, el manejo de la función de sus frenos inhibitorios.

En este sentido, fundamentó su postura con la pericia psiquiátrica y psicológica efectuada a Huenumil donde los peritos forenses Nieves Filomena y Gastón Mendicoa, además de concluir que al momento de ocurrir los hechos Huenumil mantenía la capacidad de comprender la criminalidad de sus actos y dirigir sus acciones; aportaron interesantes conclusiones respecto de su capacidad de relación con los demás, aspectos estructurales y psicodinámicos de la personalidad, análisis de la motivación delictiva y movilización emocional.

Los profesionales detectaron que las características de personalidad focalizadas en las relaciones interpersonales señalan el predominio de creencias y esquemas cognitivos que se caracterizan por la insensibilidad unido a una intolerancia a la frustración en sus relaciones heterosexuales, busca adoptar papeles dominantes, agregando que en el esquema cognitivo de Huenumil aparece un elemento importante que es justamente la actitud de dominio que le permite tener manejo de la realidad, control de las situaciones y el sometimiento de la persona que conduce o domina; “…lo que mueve a estas personas no es simplemente el placer que les aporta el sexo en sí mismo, sino también el hecho de poder neutralizar sus sentimientos de ineptitud al dominar y someter a otra persona…”

En cuanto a su personalidad, explicaron que tiende a no asumir la responsabilidad de sus actos o decisiones optando por desvincularse de la misma atribuyendo la causa de su malestar, enojo o frustración a la acción u omisión de un tercero sometido a sus decisiones y deseos; por eso “…la característica más saliente es la carencia de entendimiento acerca de los orígenes y consecuencias de su comportamiento. Tiende a ser extrapunitivo y a culpar a los demás de sus dificultades. Las características mencionadas en el párrafo anterior conllevan a que se desarrolle una modalidad vincular de tipo dominante especialmente con seres que no representen peligro potencial para su persona.

En tal sentido los peritos afirmaron que “la existencia de relaciones conyugales construidas por Huenumil eran de carácter vejatorias donde las representaciones internalizadas o modelos conductuales estaban desprovista de percepciones ajustadas, existiendo poca interacción dinámica entre la conducta deseada, la conducta realizada y los conflictos que caracterizan por violencia e imposición”.

Pero además pudieron detectar en Huenumil, como nota característica de la estrategia de dominio, la utilización de conductas obsesivas tendientes a recuperar la relación a cualquier precio, incluso a través de la persuasión generando situaciones dramáticas creadas por amenazas de atentar contra su vida o por estados de abandono de su persona.

En este sentido Cabral se preguntó: ¿Qué ocurre cuando sujetos como el que nos ocupa, pese a intentar por todos los medios tener dominio de la relación, no lo logra? La respuesta la brindaron los mismos expertos quienes manifestaron que “ante situaciones altamente estresantes es factible la disminución conductual existiendo comportamientos escasamente planificados. Descarga su enfado y otras emociones molestas ya sea directamente o desplazándolas de su causante hacia su entorno”.

Esta descarga del enfado a la que hicieron referencia los profesionales reconoce como antecedente un disparador anímico que produce “una alteración del orden emocional dado que existía una relación previa con la víctima pero no invalido su capacidad de discernir; dicho en otra forma existió como elemento emocional básico la presencia de temor ante la pérdida del otro que es descripto a nivel teórico como una emoción caracterizada por una intensa sensación desagradable provocada por la percepción de ofensa, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado”.

En conclusión, los peritos descartaron por completo la emoción violenta de Huenumil y explicaron que “la situación vivencial de enojo, la representación de pérdida que sintió, la relación víctima victimario previa, el manejo de las ansiedades paranoides que no alteraron las funciones sintetizadores del YO conlleva a concluir que la capacidad de dirección no se encontraba alterada, por lo que existía autodeterminación en el mencionado en autos para efectuar su conducta”.

Focalizando la atención en la forma en que el imputado dio muerte a Romina, para Cabral no es posible hablar de un estado de emoción violenta ya que se está en presencia de un homicidio cuya víctima presentó doce estocadas de arma blanca, una de ellas mortal; más la acción incendiaria del cuerpo que yacía en el sillón y la posterior huida del agresor junto con su pequeña hija en el vehículo de la víctima; todas estas acciones comprometen un tiempo que por su extensión sobrepasa holgadamente el escaso momento de producción de una reacción repentina y momentánea  que disminuye los frenos inhibitorios de un sujeto; hay espacio para pensar y detener la agresión, aún cuando ya se hubiera producido el homicidio.

En este contexto Cabral,  expuso que muchas veces ocurre, y su experiencia se lo ha demostrado que sujetos que han actuado bajo emoción violenta han desarrollado una sola acción producto de la alteración ocasional de sus sentimientos y han quedado paralizados ante el resultado provocado; en otras palabras, no siguen adelante con la agresión ni intentan escapar de la situación conduciendo un rodado y transitando doscientos cuarenta kilómetros que son los que separan la ciudad de Río Gallegos de la ciudad de Comandante Luis Piedrabuena, procurando abstraerse de la justicia. Es por ello que no compartió los argumentos de la defensa cuando pretendieron instalar el atenuante de la emoción violenta en este caso.

Calificación Legal

Respecto a la calificación legal, Cabral aseguró que en virtud de lo analizado, la conducta de Huenumil resultó ser configurativa del delito de: “Homicidio doblemente calificado por el vínculo y la violencia de género” (arts. 80 inc. 1 y 11 del Código Penal), toda vez que mediante la agresión provocada con un arma blanca le propinó doce heridas cortantes a Romina Barría de las cuales una de ellas resultó mortal, más precisamente, la que lesionara, en la zona del cuello, la arteria carótida derecha, seccionándola de manera completa provocando un gran sangrado hacia el exterior y un moderado sangrado en la cavidad pleural derecha afectada, comprometiendo, además, la tráquea en cuatro centímetros de su circunferencia del lado derecho y anterior.

En cuanto a la figura del homicidio se vio agravada, en primer término,  por el vínculo parental por afinidad que en su momento unió al homicida con la víctima, los que conformaron una pareja conviviente de la cual nació una hija; y en segundo lugar,  porque la muerte de Romina Barría fue provocada mediante violencia de género; que conceptualmente, en un sentido amplio, implica un tipo de violencia física o psicológica ejercida contra cualquier persona o grupo de personas sobre la base de su sexo o género que impacta de manera negativa en su identidad y bienestar social, físico, psicológico o económico; pero en el sentido estricto del concepto, que es justamente el contemplado en el inciso 11 del artículo 80 del Código Penal, se prevé la violencia contra las mujeres y es el artículo 4 de la ley Nº 26.485 la norma que la define como toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte la vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual económica o patrimonial y seguridad personal de una mujer.

Respecto a la imputación del daño provocado por el incendio que iniciara Huenumil, Cabral dijo: “No encuentro en la esencia típica el dolo específico de provocar el daño, entendido éste como la intencionalidad concreta de menoscabar el valor o destruir un objeto material determinado; entiendo, que la conducta incendiaria no obedeció al simple deseo de dañar la cosa, sino que su finalidad fue mucho más allá hasta alcanzar los sentimientos más morbosos movidos por la obsesión de seguir agrediendo a la víctima que ya estaba sin vida”, y entiende que quien obra morbosamente siente una suerte de atracción hacia una cosa o conducta desagradable, cruel, malsana o indigna y el objetivo de dicha atracción puede estar relacionado con el sexo, la violencia o la muerte como en este caso.

En razón de lo expuesto, consideró que la acción ígnea provocada por Huenumil forma parte del accionar violento que iniciara con la agresión de arma blanca, de allí, que subsumo la misma en la violencia de género que contempla el Código Penal en su artículo 80 en su inciso 11.