Huenumil: “Ese día tenía mucha bronca”

0
1292

Frente al Tribunal de la Cámara Oral de la Primera Circunscripción, tomó asiento el autor del crimen de Romina Barría, la joven que perdió la vida a manos de su ex pareja y padre de su pequeña niña. Finalmente, dio su versión de los hechos, que difiere en algunos puntos de las pruebas recolectadas en la etapa de instrucción.Jorge Marcelo Huenumil, demuestra una personalidad austera, de pocas palabras, trabaja como empleado, con secundario incompleto, nacido en San Carlos de Bariloche.

Cabe recordar que en la etapa de la instrucción, a cargo del Juzgado Penal Nº2, el detenido se amparó en su derecho y no prestó declaraciones, quizás por ellos muchos aguardaban las palabras de Huenumil, quizás para conocer con claridad cómo se desencadenaron los hechos que ocurrieron esa trágica noche.

Fue el presidente del Tribunal de la Cámara Oral, quien dio inicio a una serie de preguntas dirigidas a Huenumil, el cual se encontraba incapacitado de relatar, uno a uno los hechos, que desencadenaron la muerte de Romina, no sólo por la falta de vocablos, sino también a causa de la ingesta de medicamentos psiquiátricos, que impiden conocer la real conducta del homicida.

Según su propio testimonio, el victimario conoció a Romina Barría, en Mayo del 2014: “La conocí en el trabajo, en el frigorífico de Estancias de la Patagonia y la relación duró esos cuatro años, fue todo rápido”. El acusado se fue contradiciendo a lo largo de su testimonio, sobre todo cuando intentó describir una relación idílica de la pareja: “Creo que estuvimos más de dos meses escondidos, y después ya me fui a vivir con ella”, señalando que fue el trabajo y no la familia de Barría, lo que hizo que se separaran.

Dean Funes fue el primer domicilio de la pareja, a pesar de ser propiedad de Romina: “en ese tiempo ya quedó embarazada”, admitiendo que se fueron a vivir juntos, no sólo porque conformaron una pareja, sino también porque Romina cursaba su primer embarazo.

Aunque, al parecer por los expresado por Huenumil, al principio tenía otras intenciones: “le dije que la iba a ayudar con  todas las cosas, pero me exigía que viviera con ella. Pero mi idea no era formar una pareja con ella, mi idea era acompañarla en todo el tema de la nena, al principio porque fue todo muy rápido. No nos conocíamos, todo fue rápido”.

Continuaron desempeñando, ambos, tareas en el frigorífico y la noticia de que convivían, ya se había propagado entre sus compañeros de trabajo.

En agosto Huenumil viaja a Villa La Angostura y en diciembre, regresó y es que según lo manifestado por el acusado: “Todo era por el tema del trabajo, porque en esos meses, me quedaba sin trabajo. No quería ser una carga para ella, no quería estar en la casa sin trabajar, entonces le dije que no quería formar, no quería ser una carga para ella, estar viviendo de ella, entonces me fui y volví en diciembre. Cuando llegué, le planteé lo mismo, que no era mi idea vivir juntos, y tenía otra vivienda en la gamela del frigorífico, le conté  que podía irme a vivir a las gamela, pero ella insistió que me vaya a vivir con ella”.

Para cuando nació la hija de ambos, él ya conocía a la familia de Romina. Y al ser consultado sobre cómo era la relación con el grupo familiar de la víctima, dijo: “Mucha relación, no sé. Era una buena relación. Romina frecuentaba a su abuela materna”, aseguró sin dudarlo. “la Blanca Tapia, era la mujer que la crio”,

Pero, al preguntarle cuando empezaron a andar las cosas, no tan bien en la pareja, tardó unos segundos que se hicieron eternos, para responder: “digamos que siempre fue posesiva, ella. Le gustaba mucho andar en la calle, de acá para allá, no estaba nunca en la casa con la nena, y nada…, no eran discusiones pero siempre pasaba por eso, así que. Vivía en la calle, pero fue al principio. Tenía su vida así, y cuando nació la beba, siguió así. No cambió su forma de ser por la bebé”.

Asegurando que “ni generaba discusión. Era un problema de todos los días”. Al interrogarle, sobre si esta conducta le molestaba, éste lo negó: “No señor, no generaba discusiones, era algo de todos los días, de siempre. Mi idea era que esté un poco con la nena, que se dedique a cuidar el bebé y que no ande en la calle todo el día”.

En el 2015 nos mudamos al Bicentenario, ahí tuvimos la primer casa, Romina estaba construyendo. La nena había cumplido un año y en ese mismo año, 2015, se separaron debido a “las discusiones de la pareja. Ella era muy celosa, Romina era agresiva, e indicó que “gritaba mucho, gritaba e insultaba mucho todo el tiempo”.

Negó que él haya manifestado en alguna oportunidad, alguna emoción violenta, en cambio: “ella me insultaba todo el tiempo”.

La separación de esta pareja duró cuatro meses, para retornar nuevamente la relación: “No sé, Romina me tenía encerrado, no me dejaba salir. No podía salir, ni a jugar al futbol, ni a ver amigos, no puedo salir a ningún lado, y por eso nunca le hice problemas, pero ella si lo podía hacer, por eso siempre había discusiones”, señaló Huenumil.

Aseveró que “Yo nunca me fui de la casa”, dejando en claro que en su segunda etapa de la convivencia mantuvieron la relación, hasta el homicidio de Romina Barria.

En cuanto a los mensajes de la víctima en donde manifestaba su deseo de no volver a retomar la relación con Huenumil, recordándole que hay una instrucción policial, en donde queda establecido que cambia la cerradura: “No sé, yo fui a trabajar ese día, normal. Mientras estaba en el trabajo, me puso un mensaje en donde me decía que había cambiado la cerradura de la casa. Por eso hace esa exposición” y prosiguió, “me fui había cambiado la cerradura, me fui a la casa de Blanca y le conté lo que me hizo Romi”. Indicando que “lo que pasa es que no es así, llegó tal fecha y ella decidió echarme de la casa. Hubo un fin de semana entero, fue el viernes y salió, sábado y domingo  salió, todo el día, no apareció en todo el día en la casa, y ese día yo tenía que trabajar y llego como a las cinco o seis de la mañana. Yo me enojé con ella y le dije que se vaya. No apareció en todo ese fin de semana en la casa, y de ahí es que cuando yo me fui a trabajar, había cambiado la cerradura”.

Esa tarde, después del relato de Huenumil, la abuela de Romina, Blanca no le dijo nada, pero no contento con ello habló con su ex pareja, en la casa de su abuela: “ahí fue cuando me dice que cambió la cerradura, que esto, que aquello y me hace sacar de la casa de su abuela por la Policía”.

Sin acceso a la vivienda, Huenumil estuvo pernoctando en la plaza y la gamela, pero además, según su testimonio, tuvo comunicación con ella durante ese tiempo, “también en la oficina de trabajo, hablábamos por teléfono”, y en esa oportunidad: “Hablamos todo bien, ella me decía que quería tomarse un tiempo, nada más”.

Confirmó que los mensajes los había enviado él, en donde manifestaba que quería cambiar, que quería estar con ella y la nena. Pero, al consultarle qué era lo que quería cambiar, dijo: “Ella siempre me decía eso, me decía que yo tenía que cambiar, decía que era malhumorado, que yo era esto, que yo este otro, que no era celoso, porque le molestaba que no lo fuera”. Subrayando que “la verdad que no era celoso”.

El tribunal le consultó cuales podrían ser los motivos por los cuales, Romina no accedió a retomar la relación, deslizando que quizás haya sido: “porque estaba saliendo con otra persona”, no sin antes admitir que “amaba a Romina”.

AMOR, LOCURA Y MUERTE

Recordó que se había visto con Romina el día viernes: “ese día, ella me dijo que íbamos a volver, pero que tenía miedo por su familia, que se iba a poner en contra, su abuela se iba a poner en contra, todos sus amigos se iban a poner en contra, porque ella iba a volver conmigo”

Y de manera, casi insistente subrayó: “El viernes por la noche, estuve con ella, estuve todo el viernes por la noche, y ella me dijo que busque un alquiler, que nos íbamos a seguir viendo, pero a escondidas. Así que el viernes-sábado me fui, después de que pasé toda la noche con ella”, para luego buscar un alquiler para ella.

El domingo encontré un alquiler y ese domingo, le escribió pero no respondió y se fue a trabajar: “me envió un mensaje, diciendo que quería un tiempo y yo le dije que me iba a la villa, le dije que me voy porque me hacía ir y venir todo el tiempo”, recordó.

CONTRADICCIONES PROFUNDAS

Huenumil, agregó que “ese día, la encontré saliendo del baño. Yo estaba golpeando la puerta, no es que estaba mirando por la puerta. Le golpeé la puerta y justo salió. Ahí le dije que me volvía a Villa La Angostura. Por eso fui y le dije que me quería despedir de la bebe, si podía pasar un ratito con ella. Más tarde ese mismo día, ella dejó el celular y él alcanzó a fijarse con quien se enviaba mensajes, Romina”.

“No sé qué pasó ahí”, respuesta que inclinó al presidente del tribunal el Dr. Joaquín Cabral a preguntar certeramente: “¿Usted mató a Romina Barría?”, que en primera instancia dijo –yo no fui, señor-, pero luego, manifestó: “Tenía mucha bronca, no sé qué pasó. Estaba esperando a mi bebé, que se despierta”. A pesar de ello, “no pudo explicar que sucedió ese trágico día: “Reconoció el femicidio, pero no quiso dar detalles”