La fiscalía solicitó ocho años para el homicida de Pompilio Barría

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Cristian Cárdenas, en el mes de noviembre del 2016, le asestó una puñalada en el cuello a su víctima en una riña callejera. Poco más de un año después  transcurrido el hecho, Cárdenas se vio  ocupando la silla de los acusados frente al Tribunal de la Cámara Oral, a quien relató cómo se sucedieron los hechos que acabaron con la muerte de Pompilio Barría.

Para que se solicite un juicio abreviado, se requiere la confesión lisa y llana del imputado, y en el caso de Cristian Cárdenas, acusado por el homicidio simple de Pompilio Barría ocurrido la madrugada del 9 de noviembre del año 2016 en calle San José Obrero, no hubo excepciones.

El joven riogalleguense, juzgado en la mañana de ayer, y que no presenta antecedentes, accedió a declarar frente al Tribunal Oral presidido por el Dr. Joaquín Cabral, acompañado por las doctoras, María Alejandra Vila y Candela García.

Testimonio

Cárdenas comenzó diciendo: “Principalmente, buenas tardes, primero y principal voy a pedir perdón a los familiares de Barría que están presentes”, para luego comentar que el hecho se desencadenó porque: “Teníamos peleas, ya muy seguidamente con los Barría y con los Alvarado. Unos días antes del hecho me agredieron físicamente y yo quedé embroncado con el tema ese. Por eso, después al otro día fui de mi casa a la casa de Cheuquemán, quien estaba con sus amigos, y les pedí compañía a ver si me podían hacer el aguante para ir a buscar a estos chicos que me habían baqueteado. Pero los amigos que estaban con él, ninguno se adhirió al tema de la pelea y el único que me hizo el aguante fue Cheuquemán.

En ese momento, “él agarra y me da un cuchillo, yo estaba tomando vino, tomamos vino y pastillas igual”, permaneciendo por un lapso, en silencio, para luego proseguir: “Y bueno, nos fuimos. Nos fuimos a buscar a la gente ésta que se juntaba en calle San José Obrero, yo sabía dónde se juntaban. Fuimos caminando, íbamos tomando en el camino, hasta que nos encontramos con esta gente, me acerque y saludé a las personas que estaban ahí para ver cómo reaccionaban, y cuando llegué al lugar donde estaba “Chueco”, que es Orlando Barría, y éste no me quiso saludar -ya anteriormente habíamos peleado-, arrancamos una riña. En eso viene, a defender a su sobrino, Pompillo, me pega de atrás, y yo ya, es como que me asusté, porque pensé que me iban a hacer algo, y ahí saco un cuchillo que tenía, para asustarlo, más que nada. No era que tenía interés de matar a alguien. Pero, bueno, se acercó y en el forcejeo, el cuchillo se insertó en el cuerpo de Pompillo, se insertó supuestamente en una vena arterial que tienen las personas”.

La tragedia

“En ese momento fue, todo rápido fue”, explicó Cárdenas: “porque en menos de un minuto fue toda la secuencia, y en eso veo que cayó al suelo, y me fui porque sabía que algo grave había pasado. Me siento culpable de lo que pasó, me siento culpable porque en ningún momento, pensé que iba a fallecer. No tengo ese pensamiento de ir y matar. Al otro día me entero que había fallecido Pompillo y eso me cayó mal, porque no sabía cómo reaccionar, no tenía idea, me enteré al otro día, yo”.

El imputado volvió a remarcar que no tuvo intención de ir a matar a nadie: “la cosa era para asustarlo o cortarlo, mínimamente, no era para llegar y matar a una persona”, expresó Cárdenas.

Preguntas

Luego de dar su testimonio, el Dr. Cabral, presidente del Tribunal le hizo algunas preguntas, para abundar un poco más en el contexto del hecho. Usted, cuanto hace que conocía a estos chicos Barría y por qué era el problema con los Barría y los Alvarado?

Cárdenas: El problema que teníamos era de los barrios, de los distintos barrios, nos cruzábamos en cualquier esquina y ya había problemas, ya sea verbalmente o terminábamos a las piñas, siempre pasaba algo con ese tema, siempre teníamos roces. Ellos son del Barrio de El Carmen y nosotros de El Puerto, y yo siempre que iba al Barrio Evita o El Carmen, siempre decían algo o agredían verbalmente.

Cabral: Cuando cuenta Usted que lo agredieron. ¿Quiénes fueron los que lo agredieron especialmente?

Cárdenas: El que me agredió fue el Chueco, es el principal, los otros no conozco, pero eran más o menos de los que se juntan con ellos, especialmente nombres, nombres, no lo sé.

Cabral: ¿Y cuánto tiempo atrás, después del altercado este, pasó de la agresión suya al hecho  este?

Cárdenas: Apenas transcurrieron 24 horas del día de la agresión a Cárdenas, a la muerte de Pompillo, recordando que “el día anterior al homicidio, me lesionaron en las piernas y en la cara”, pero no hizo ninguna denuncia.

Cabral: Respecto a lo que manifestaron algunos testigos, de que usted llegó y dijo que lo acompañaran y ante la negativa, usted les habría dicho -son putos, no me acompañan?

Cárdenas: A esto respondió que “llegué medio alterado por el tema de lo que había pasado, tenía mucha bronca por lo que había pasado y les pedí que me acompañen para ir a defenderme también, pero ellos no quisieron, el único que me hizo el aguante fue Cheuqueman.

Cabral: El cuchillo, se lo da Cheuquemán o usted se lo pide?

Cárdenas: No, porque yo igual, anteriormente se lo había pedido, se lo había pedido y bueno, en las circunstancia me lo pasó, y lo guardé por seguridad, por el tema de que ellos eran muchos también.

Cabral: Y dónde lo guardó el cuchillo, Cárdenas?

Cárdenas: ”En mi cintura, delantera del cinturón. El arma no era de grandes dimensiones: “era de campo”, los llamados beligeros”, con este interrogante Cárdenas finalizó su declaración.

Ocho años

La última palabra, la tendrá el Tribunal de la Cámara Oral de la Primera Circunscripción, el próximo jueves en donde se conocerá si ratifica o rectifica el pedido de la Fiscalía- quien mantuvo la acusación y solicitó que Cristian Cárdenas sea condenado a la pena de ocho años por el delito de: “Homicidio Simple”.

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