Piden cinco años de prisión para los acusados de asaltar la distribuidora LON-CAN

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Luis Carlos Guaymas y Faustino Leguizamón fueron juzgados ayer, por el delito de: “Robo doblemente calificado por ser cometido con armas y en poblado y en banda”, contra la encargada de la Distribuidora LON-CAN ocurrido la madrugada del 1 de abril del año 2015, en Río Gallegos. Los imputados declararon y negaron su participación en el hecho. La fiscalía mantuvo la acusación y solicitó la pena de cinco años, en tanto los defensores Víctor Robles y Santiago Lozada solicitaron la absolución.

Ayer, los jueces de la Cámara Oral de la Primera Circunscripción de Río Gallegos, juzgaron a Luis Carlos Guaymas de 29 años, oriundo de Salta y a Faustino Leguizamón de 41 años, oriundo de Formosa, por el delito de: “Robo doblemente calificado por ser cometido con armas y en poblado y en banda”.

Sólo dos de los cinco integrantes de una banda que el 1 de abril del 2015, asaltaron a la encargada de la distribuidora LON-CAN, fueron llevados a juicio, ya que en su momento hubo un tercer sospechoso detenido, quien en el marco de las investigaciones fue sobreseído ya que el Fiscal Antonio Chan, titular de la fiscalía N°2 de esta capital, entendió que no habían pruebas que indiquen su participación del hecho.

En tanto, el resto de los integrantes no fueron identificados. Tanto Guaymas como Leguizamón –compañeros de trabajo- prestaron declaración ante los jueces provinciales y negaron su participación en el hecho. Guaymas fundamentó su versión expresando que esa noche estaba en su casa con su señora e hija, y apuntó contra otro compañero de trabajo que era muy amigo de Leguizamón, sentenciando que su consorte de causa no era su amigo, que nunca se juntó con él fuera del horario de trabajo.

Asalto

La madrugada del 1 de abril del año 2015, Carmen se encontraba durmiendo en su vivienda de calle San José Obrero, junto a sus hijos, cuando cerca de las 04:00 horas, fueron sorprendidos por una banda de delincuentes –cinco- quienes ingresaron a su casa a través de una ventana, dos de ellos se dirigieron a su dormitorio donde ella dormía junto a su hija de 12 años, uno de ellos la sacudió y le expresó: “Vos sabes para que venimos. Conocemos todos tus movimientos. Vos tenes la llave de tu negocio, quédate quieta tenemos a tu hijo arriba. Si haces todo bien no le va a pasar nada a tus hijos. Vamos a la distribuidora, vos tenes la llave y sabes dónde está la plata, quédate tranquila que alguien se va a quedar con los chicos, aparte vos el lunes no fuiste al banco, sabemos todos tus movimientos”.

Mientras eso pasaba, otros dos malvivientes ingresaron al dormitorio de su hijo de 19 años, a quien despertaron presionándole el tórax con un arma blanca y le preguntaron: “Quién más está en la casa”, para luego obligarlo a levantarse: “Dale levántate que queremos saber dónde está la guita, dale que vamos hacer cagar a tu vieja”.

Luego, le pidieron a la mujer la llave de su auto -un Megane- y la obligaron a subirse en compañía de tres personas, le hicieron agachar la cabeza durante el trayecto, para dirigirse a calle Ameghino, donde funciona la Distribuidora LON-CAN, es que Carmen era la encargada. Una vez allí ingresaron junto con la víctima, le hicieron desactivar la alarma y con uno de ellos se dirigió a la oficina donde se encontraba la recaudación, allí Carmen le entregó una suma de $500.000, que estaban en un maletín -de tela de avión de color gris-. Mientras ellos se encontraban en el lugar, sus hijos se quedaron en la vivienda con dos de los cuatro delincuentes.

Tras cometer el ilícito Carmen regresó a su casa custodiada por los malvivientes, al ingresar toda la familia fue maniatada -en forma de triángulo con cintas y cordones-. Pero a pesar de que los malvivientes ya habían obtenido el dinero, antes de retirarse revolvieron todo y se alzaron con tres celulares, un par de anteojos, joyas de valor, y $5.000 que se encontraban en la mesa de luz de la habitación del joven. Para luego huir con el auto de su víctima.

Testimonio

Entre las pruebas que se encuentran en el expediente N° 69057/15, Folio 096/102, se encuentran los testimonios de Carmen, sus dos hijos y de un empleado de la Empresa Romero Sistemas. Como así también de los compañeros de trabajo de la víctima. En su testimonio Carmen, narró que las personas que ingresaron a su casa tenían los rostros tapados -ya sea con bufandas o con prendas de vestir de sus hijos-, que hablaban con alguien por radio, estima por el ruido. En cuanto al violento asalto, narró que esa madrugada se encontraba durmiendo cuando alguien la sacudió y le dijo: “Vos sabes para que vinimos, conocemos todos tus movimientos, vos tenes la llave de tu negocio te vamos a robar… quédate quieta ya tenemos a tu hijo arriba”. En este contexto Carmen describió que sus atacantes estaban encapuchados, que uno de ellos estaba parado al costado de su hija, que dormía con ella, y otro le manifestó: “Si haces todo bien no les va a pasar nada. Vamos a la distribuidora, vos tenes la llave y sabes dónde está la plata, aparte el lunes no fuiste al banco, sabemos todos tus movimientos”, y le pidieron que les de la llave de su auto.

Carmen les entregó la llave, tres de los cuatro delincuentes la obligaron a subirse al auto y la llevaron a la Distribuidora: “Desactive la alarma, los llevé a la oficina donde estaba la recaudación, una suma de $500.000, discriminados en 500 billetes de $100 con ligas en ambos extremos, y tenían colocado un papel con datos de monto, y otro monto en dinero chico”, la víctima recordó que tras el atraco regresaron a su casa, donde sus hijos se encontraban en su dormitorio vigilados por dos sujetos con sus rostros cubiertos. “Mis hijos estaban atados de pies y manos con cinta y cordones, a mí me ataron junto a ellos”. Los delincuentes además revolvieron toda la casa de Carmen de donde roban varios elementos de valor y dinero. En su testimonio Carmen, manifestó que sus atacantes tenían tonada norteña, como de Salta, agregó que en ningún momento usaron armas de fuego: “aunque uno de ellos metía la mano en el bolsillo de su campera como si tuviera una pistola. Todo el tiempo decían cosas, como ´la vida de tus hijos depende de vos”. “Sentí un frío en el pecho”

Por su parte Alejandro –hijo de Carmen- relató que esa noche se encontraba durmiendo en su habitación cuando sintió un frío en su pecho y al abrir los ojos vio a dos sujetos, quienes le manifestaron que tenían a su mamá y que sólo buscaban plata. “Tenían cuchillos –tipo carnicero-, me los colocaron en el pecho, me encintaron las manos y me bajaron” a la habitación de su madre -donde se encontraba ella junto a su hermana-.

“En la habitación había cuatro sujetos más”, el joven siguió narrando, que a su madre se la llevaron en el auto, y cuando regresaron la tiraron en la cama, le consultaron cuánta plata había, “en la habitación revisaron todo, antes de irse nos ataron y nos encintaron la boca. Se apuraban porque supuestamente había una camioneta esperándolos afuera”.

“Me desperté con tres o cuatro sujetos rodeando la cama”

En el expediente, además consta el testimonio de la hija de Carmen, quien expresó que esa noche se despertó con tres o cuatros sujetos rodeando la cama en la cual yacía junto a su madre: “Uno le hablaba a mi mamá aduciendo que iban a ir al local a buscar la plata. Otros sujetos bajaron a mi hermano atado y lo tiraron en la cama, se llevan a mi mamá y cuando regresan nos atan a los tres juntos con cinta de embalar y cordones”, agregó que mientras ataban a su mamá, un sujeto le manifestó que el lunes no había ido al banco, que no la habían visto.

El atraco duró entre tres y cinco minutos

En la causa también se encuentra el testimonio de uno de los empleados de la Empresa Romero Sistemas, quien recordó que esa madrugada se desactivó la alarma del local cerca de las 04:15 a 04:30 horas, y por el horario llamó por teléfono a Carmen quien mencionó la palabra clave, la cual aportó correctamente: “La alarma estuvo desactivada entre tres y cinco minutos”. Dos meses después El 13 de junio del 2015, Carmen y su hija concurrieron a una rotisería de calle Urquiza, donde observaron que uno de los empleados que allí atendía tenía rasgos similares a uno de sus atacantes. Cuando regresaron a su casa verificaron a través de la red social de Facebook que dos de sus cincos atacantes trabajaban en el local.

Respecto a esto, Carmen le manifestó a la Policía que se encontraba comprando en el local con su hija y observaron que junto con el joven que las atendió había otro con rasgos físicos similares en un 90% coincidente con uno de los sujetos que ingresó a su casa y la trasladó esa madrugada a la Distribuidora. “Lo mire fijamente, él se puso como nervioso”, en este sentido dijo que su hija también le manifestó que se parecía a uno de ellos por la nariz y sus manos.

Tras la identificación de los sospechosos, la Policía por orden del Juzgado detuvo a Leguizamón y Guaymas, asimismo en el marco de un allanamiento en el local de comidas donde se desempeñaban laboralmente fueron secuestrados nueve cuchillos.

Alegatos

Tras escuchar las declaraciones de los imputados y los testimonios de las víctimas, los jueces escucharon los alegatos del Dr. Víctor Robles, representante de Leguizamón, del Defensor Oficial Santiago Lozada, representante de Guaymas, del Fiscal de juicio Iván Saldivia y del Dr. Santiago Pinto –querella adherente-. Saldivia mantuvo la acusación y solicitó la pena de cinco años para los acusados, en tanto los defensores solicitaron la absolución de tanto de Guaymas como de Leguizamón, entre sus fundamentos se encuentra el pedido de nulidad de la rueda de reconocimiento.

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